10 cosas que harás si vives en Madrid

Madrid es ese espacio de gente, de cosas, de momentos y recuerdos, de miradas fugaces. Es el contexto de las experiencias y los hechos, el marco de las imágenes inauditas. El libro de las letras imposibles. La pantalla de la escena más esperada. Es el blanco, el negro y el arco iris. El agua y el fuego. El escenario de nuestras vidas.

Madrid es el lugar de aquellas costumbres que te parecían extrañas cuando llegaste a la ciudad pero que ahora has hecho completamente tuyas. Puede haber miles, pero hemos reunido en este post 10 cosas que harás si vives en Madrid.

Gran Vía de Madrid

  1. Hablar desde un andén al de enfrente mientras esperas al metro.Metro de Madrid
  2. Salir por la noche en coche y arrepentirse… “Tenía que haber venido en metro”, reza tu boca mientras pides la quinta ronda. Y entonces recuerdas que, unas horas antes, en tu habitación de casa, asegurabas convencido que “me llevo el coche y así no me lío”. Al final, liado y con el coche colgando.
  3. Esquivar a los captadores de Acción contra el Hambre, Green Peace, Médicos sin Fronteras y Unicef en los cinco minutos y dos calles que separan la puerta de tu trabajo de la boca de metro.
  4. Vivir una historia de amor en los veinte minutos que dura tu viaje en metro ya lo conocemos. Pero encontrarte día tras día los mismos rostros en tu vagón de cercanías y sentir que tu vida no sería la misma sin ellos, es un paso más.Historia de amor en el metro
  5. Cuatro de la mañana en un rincón de Malasaña, una calle profunda en las fiestas de las Vistillas, seis de la mañana en una esquina de Huertas, dos de la tarde en el Retiro… pero siempre habrá un chino que te ofrece ¿”selvesa”?
  6. Ir a trabajar los viernes a las 8 y cruzarte con los resquicios de la noche del jueves.
  7. Conocer a la mujer de la esquina de Sagasta con Francisco de Rojas que siempre pide “1 euro para un caféeeee”.
  8. Manejar al dedillo los horarios de cierre de los bares al salir de una fiesta en casa. “¿Las 3.30 h? Entonces cruzamos Bilbao y nos subimos por Quevedo, que aquí está todo cerrado”.
  9. Tener la capacidad de caminar por la calle leyendo el e-reader, con un café de Viena Capellanes en la mano, en la otra la bolsa con el tupper y sortear a la vez al resto de viandantes.
  10. Caminar, soñar, perderte, encontrarte, pasear, observar, respirar, vivir, enamorarte, leer, escribir. Todo, en la misma tarde, en las calles de Madrid.Plaza de Olavide
    Plaza 2 de mayo

… y sobre todo, saber que en una ciudad tan grande como ésta, todos hemos encontrado nuestra gente, nuestro barrio, nuestro hogar. Madrid es castizo y nos hace castizos a todos. Hemos llegado a la ciudad solos y nos hemos ido con media vida vivida en pocos años. O nos hemos quedado. Todos tenemos un bar donde hemos pasado más noches que la luna, un chino que nos conoce mejor que nuestros padres, una calle que ya guarda nuestras pisadas, un barrio del que no salimos porque “es el nuestro”, una parada de metro que nos ha visto esperar, desesperar y encontrarnos con nuestra gente. Todos hemos conocido esa gente especial que hace a la ciudad inigualable y que nos han llevado a vivir experiencias inolvidables. Todo pasa en Madrid.

Y es verdad. Como siempre me decía mi abuela… “de Madrid al cielo. Y un agujerito para verlo…”.

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