Ruta por el Madrid de los Austrias

Madrid es una de las ciudades más apasionantes que existen. Cuando hacemos turismo, paseamos o simplemente hacemos nuestra vida en el día a día de la capital, son muchos los rincones que forman parte de nuestro recorrido, escenarios cargados de historia y que muestran al viandante cientos de secretos por descubrir. Una de las opciones para conocerlos son las distintas visitas guiadas que enseñan la ciudad, que descubren desde contextos de obras antiguas hasta imágenes de edificios milenarios, pasando por historias que gritan entre cuatro paredes o asesinatos sucedidos cientos de años atrás… Hoy vamos a hablar sobre una ruta por el Madrid de los Austrias.

Plaza Mayor de Madrid

 

La elegancia de un barrio con historia

El Madrid de los Austrias contempla toda la zona de la Puerta del Sol y plazas aledañas, Plaza Mayor, calles peatonales a su alrededor, Plaza de la Villa, Ópera y el Palacio de Oriente.

Una buena opción para realizar la ruta de los Austrias es comenzar en la plaza de Ópera o Plaza de Isabel II. Partimos del Teatro Real de Madrid, emplazado en un entorno marcado por el turismo, la vida de oficinas y el encanto propio de un lugar que acoge a la mayor parte de tiendas de vinilos de la ciudad. Caminamos hacia el Palacio Real, en la Plaza de Oriente, que nos permite enseguida visitar la Catedral de la Almudena. Nos encontramos enseguida con la calle Bailén, y a continuación la Calle Mayor, una de las más antiguas de Madrid y donde se encuentra el Consejo de Estado.

catedral de la Almudena

Plaza de la Villa

De la Plaza de la Villa a la Puerta del Sol

A media altura de la Calle Mayor vemos la Plaza de la Villa, antigua ubicación del Ayuntamiento de Madrid, que ahora se encuentra en Cibeles. Y caminando un poco más llegamos al Mercado de San Miguel, dedicado a la compra diaria pero también a la degustación de especialidades y productos gourmet, y al tapeo y cañeo de los fines de semana.

Tras una breve visita al mercado llegamos a la Plaza Mayor, siempre imponente, con sus mimos y sus bocatas de calamares, su estatua de Felipe III y sus puestos característicos en Navidad.

Recuperamos la visita volviendo por la calle Postas, que en su cruce con la Calle Mayor nos aproximará hasta la Puerta del Sol. El kilómetro cero, el cartel de Tío Pepe, el Oso y el Madroño y estatua de Carlos III son los enclaves estratégicos de un espacio dedicado al turismo y al comercio. En mi opinión, no es de los rincones más bellos de la capital.

Finalizamos la ruta cogiendo la calle Arenal, con sus tiendas y la famosa chocolatería San Ginés, y llegamos de nuevo al punto de partida.

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